viernes, 30 de septiembre de 2011

Francis Andreu - Como dos Extraños

Escuchar: Como dos Extraños
   

Me acobardó la soledad
y el miedo enorme de morir lejos de ti...
¡Qué ganas tuve de llorar
sintiendo junto a mí
la burla de la realidad!
Y el corazón me suplicó
que te buscara y que le diera tu querer...
Me lo pedía el corazón
entonces te busqué
creyéndote mi salvación...
    
Y ahora que estoy frente a ti
parecemos, ya ves, dos extraños...
Lección que por fin aprendí:
¡cómo cambian las cosas los años!
Angustia de saber muerta ya,
la ilusión y la fe...
Perdón si me ves lagrimear...
¡Los recuerdos me han hecho mal!
    
Palideció la luz del sol
al escucharte fríamente conversar...
Fue tan distinto nuestro amor
y duele comprobar
que todo, todo terminó.
¡Qué gran error volverte a ver
para llevarme destrozado el corazón!
Son mil fantasmas, al volver
burlándose de mí,
las horas de ese muerto ayer...
    
Música: Pedro Laurenz
Letra: José María Contursi

Francis Andreu
Nació en Montevideo el 6 de Mayo de 1985.
A los 16 años, durante un concierto de Adriana Varela, la “descubre” Horacio Pessagno el productor, mientras la escucha tararear un tema junto al público. A raíz de la intervención de Pessagno graba un “demo” en Buenos Aires y poco tiempo después comienza, tal vez sin saberlo, su carrera al debutar junto al maestro Alberto Magnone en “El Ciudadano”, 6 de Agosto de 2002.
Inusitadamente, dada su corta edad, sus notorias virtudes la ubican con rapidez en escenarios importantes: en la Sala Zitarrosa junto a Magnone, Horacio Ferrer, el “Canario “ Luna y los hermanos Ibarburu; en Chile de gira dos años seguidos junto a destacados artistas uruguayos en el marco del proyecto “Uruguay en Santiago Montevideo Invita”; en el teatro San Martín de Buenos Aires en el homenaje que se le realiza a Horacio Ferrer. Participa del documental “Palabras Verdaderas” sobre el escritor Mario Benedetti. Da un recital en el Hotel Conrad de Punta del Este. Actúa con la Filarmónica de Montevideo en el Radisson Victoria Plaza y también en el Palacio Legislativo durante la ceremonia de asunción de mando el 1 de marzo de 2005, con el espectáculo Galas de Tango. Es reconocida con el premio “Iris” que otorga el Diario El País, como revelación artística de 2004.
A fines de noviembre de 2004 da su primer recital en la Sala Zitarrosa agotando entradas, hecho que provoca una segunda actuación también con entradas agotadas y desbordante de un público entusiasta que la ovacionó en su interpretación de clásicos del tango como Garufa, Melodía de Arrabal, Anclado en París....
En el 2005 presenta un nuevo repertorio también en la Sala Zitarrosa también con entradas agotadas, compatre escenario con Horacio Ferrer y Alberto Magnone en 2 recitales realizados en el Movie Center, cantó a dúo con Ferrer la emblemática “Balada para un Loco”, y “El Chiquilín de Bachín”.
Realiza sus recitales “despedida del año” en la Sala Zitarrosa, homenajeando al público con nuevo repertorio y viejos clásicos.
Con motivo de celebrarse los 90 años de la creación de La Cumparsita, es la voz femenina del concierto homenaje que realiza la Orquesta Filarmónica de Montevideo con sus “Galas de Tango” en el Teatro Solís (Abril 2007).
Desde hace 6 años realiza un Ciclo de Tango en el Bar Tabaré de Punta Carretas, el cual se convierte en un “clásico” montevideano.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Arturo Michelena - Venezuela












Arturo Michelena
Nació en Valencia (Edo. Carabobo), Venezuela el 16 de junio de 1863.
Su padre el pintor Juan Antonio Michelena, fue su principal preceptor durante su infancia. Asimismo, su madre Socorro Castillo, era hija de Pedro Castillo retratista y autor de los murales de la casa de José Antonio Páez en Valencia. Entre 1879 y 1882, Michelena y su padre abren una Academia de Arte en Valencia, en la cual realizan retratos por encargo. Durante este tiempo, el joven Arturo Michelena pinta murales, copia cuadros antiguos, elabora retratos infantiles; lo cual será una excelente base de entrenamiento que lo capacita para participar con éxito en el Salón del Centenario, que se celebraba en Caracas, y al que envía su primer lienzo importante La entrega de la bandera al batallón sin nombre (1883), que le hace merecedor del Segundo Premio.
En 1885, Arturo Michelena parte a París en compañía de Martín Tovar y Tovar, para inscribirse en la Academia Julian, donde ya figuraban Emilio Boggio y Cristóbal Rojas. En este instituto recibió las enseñanzas del afamado decorador Jean Paul Laurens. Gracias a las recomendaciones de Laurens, Arturo Michelena envía al salón de 1887 un lienzo impactante El niño enfermo, con el que gana la Medalla de Segunda Clase y el reconocimiento Hors concours, máxima distinción que el salón le otorgaba a un artista extranjero. Entre 1885 y 1889, su obra se caracteriza por la adopción del realismo oficial y por el ambicioso propósito de la ambientación documental y arquitectónica de los asuntos narrados. En 1889 regresa a Venezuela donde fue recibido con júbilo. Luego de una temporada de éxito social en Caracas, contrae nupcias con Lastenia Tello Mendoza y retorna a París para iniciar un nuevo período en su carrera. Durante este lapso, adquiere una mayor destreza como dibujante y resolución en el uso del color y en la captación del movimiento natural; aparecen ciertas notas impresionistas y cierta inclinación religiosa. Obras importantes de este período son: La vara rota (1892) y Pentesilea (1891).
Arturo Michelena regresa a Venezuela luego de haber contraído tuberculosis en París. Por este tiempo se convierte en un retratista de moda y pintor oficial. Pero su salud, cada vez más resentida, apenas le permite dedicarle tiempo a obras ambiciosas como Miranda en la Carraca (1896), Berruecos (1895), el Descendimiento (1897) y La última cena (1898), quedando inconclusas algunas de éstas. Falleció en Caracas el 29 de julio de 1898.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pueblo Maya - Popol-Vuh / 4

Popol-Vuh - Libro Sagrado Maya (2a. Parte)
    
Capítulo III.
   
En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, recibieron la muerte.
Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.
    
De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador, se hizo de espadaña(11) la carne de la mujer. Estos materiales quisieron el Creador y el Formador que entraran en su composición.
    
Pero no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador, que los habían hecho, que los habían creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcovach llegó y les vació los ojos; Camalotz vino a cortarles la cabeza; y vino Cotzbalam y les devoró las carnes. El Tucumbalam llegó también y les quebró y magulló los huesos y los nervios, les molió y desmoronó los huesos.
    
Y esto fue para castigarlos porque no habían pensado en su madre, ni en su padre, el Corazón del Cielo, llamado Huracán. Y por este motivo se obscureció la faz de la tierra y comenzó una lluvia negra, una lluvia de día, una lluvia de noche.
    
Llegaron entonces los animales pequenos, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus comales,(12) sus platos, sus ollas, sus perros, sus piedras de moler,(13) todos se levantaron y les golpearon las caras.
   
- Mucho mal nos hacíais; nos comíais, y nosotros ahora os morderemos
    
- les dijeron sus perros y sus aves de corral.(14)
    
Y las piedras de moler: -- Eramos atormentadas por vosotros; cada día, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo hacían holi, holi, huqui, huqui nuestras caras, a causa de vosotros.(15) Este era el tributo que os pagábamos. Pero ahora que habéis dejado de ser hombres probaréis nuestras fuerzas. Moleremos y reduciremos a polvo vuestras carnes, les dijeron sus piedras de moler.
    
Y he aquí que sus perros hablaron y les dijeron : -- ¿Por qué no nos dabais nuestra comida? Apenas estábamos mirando y ya nos arrojabais de vuestro lado y nos echabais fuera. Siempre teníais listo un palo para pegarnos mientras comíais.
    
Así era como nos tratabais. Nosotros no podíamos hablar. Quizás no os diéramos muerte ahora; pero ¿por qué no reflexionabais, por qué no pensabais en vosotros mismos? Ahora nosotros os destruiremos, ahora probaréis vosotros los dientes que hay en nuestra boca: os devoraremos, dijeron los perros, y luego les destrozaron las caras.
    
Y a su vez sus comales, sus ollas les hablaron así : -- Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y nuestras caras estaban tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemabais como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os quemaremos -- dijeron sus ollas, y todos les destrozaron las caras. Las piedras del hogar que estaban amontonadas, se arrojaron directamente desde el fuego contra sus cabezas causándoles dolor.(16)
    
Desesperados corrían de un lado para otro; querían subirse sobre las casas y las casas se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre los árboles y los árboles los lanzaban a lo lejos; querían entrar a las cavernas y las cavernas se cerraban ante ellos.
   
Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras.
    
Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquellos, porque sólo de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.(17)
    
Y por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
    
Notas de Adrián Recinos:
    
     (11) ~ El nombre quiché zibaque se usa corrientemente en Guatemala para designar esta planta de la familia de las tifáceas, muy usada para la fabricación de esteras llamadas en el país petates tules.     (12) ~ Comalli en lengua mexicana, xot en quiché, plato grande, semejante a un disco de barro, que se usa para cocer las tortillas de maíz.     (13) ~ Qui caa, en el original, piedra de moler, metate en México.     (14) ~ Los perros cuyas carnes comían aquellos hombres de palo no eran los que hoy existen en América, sino una variedad que los cronistas españoles llaman perros mudos, porque no ladraban. Sus aves de corral eran el pavo, el faisán y la gallina de monte.     (15) ~ Estas palabras son únicamente una imitación del ruido que hace la piedra durante la molienda del maíz.     (16) ~ La idea de un diluvio antiguo y la creencia de otro que sería el fin del mundo y tendría caracteres parecidos al que se describe en este lugar del Popol Vuh, existía todavía entre los indios de Guatemala en los años subsiguientes a la conquista española, según se lee en la Apologética Historia (cap. ccxxxv, p. 620).     (17) ~ Según los Anales de Cuauhtitlán, en la cuarta edad de la tierra "se ahogaron muchas personas y arrojaron a los montes a otras y se convirtieron en monos". (Traducción de Galicia Chimalpopoca.)


Traducido por Francisco Ximénez
Notas de Adrián Recinos
Fuente: pueblosoriginarios.com

martes, 27 de septiembre de 2011

Jorge Omar Sosa - En una plaza de roma (Video)




"En una plaza de Roma" está incluido en su último Disco, "A tempo rubato" (Bajar temas AQUI
    
    
Contacto -

lunes, 26 de septiembre de 2011

Alfonso Moreno Mora - Ecuador

Del tiempo pasado
    
Tuve un tiempo una novia -no sé si fue soñada-  tuve un
libro de versos, manuscrito galante; una ventana abierta
-quizás medio entornada- y la sombra de un árbol cariñosa
y fragante.
Fui feliz..., ya no soy..., ya no puedo... La vida tiene
crueldades..., tiene inmisericordias...Tiene... ¡yo no sé lo
que tiene, pero duele esta herida... y la clara esperanza
hace años que no viene!
¿Quiénes verán los pinos balsámicos desde esa ventana,
en cuyo alféizar fuimos yo y la tristeza? ¿A quién
presagia el vuelo blanco de las palomas?
Con los ojos abiertos a una azul teoría, de tarde, en la
ventana, de ensueño me moría, mientras se iban dorando
los pinos y las lomas...
    
Las ventanas
    
Yo tengo para mí que tienen alma las ventanas antiguas;
un arcano espíritu aletea dentro del vano que cubren las cortinas.
Cómo ensalma divagar en románticos motivos,
arrimado al alféizar, viendo sombras que, del jardín al ir
por las alfombras, cobran aspectos de otros seres vivos.
¿Qué me conmueve ahora? ¿Qué despierta tan lejanos
recuerdos? La desierta sala no está, no puede estar vacía.
Hay alguien que me nombra en un suspiro, y en la cortina,
entre los pliegues, miro como una sombra azul de poesía.
    
Marfil
    
Su cuerpo de ágata perdido en la fronda fue la visión
rosa de  ese mediodía;
cantando en las gárgolas la fuente redonda deshojaba
nardos, lirios florecía.
La miraba apenas, qué emoción tan honda! se plasmaba
un sueño de mi fantasía:
el seno apretado; la melena blonda; desdeñosa y fresca
la boca reía.
En alto los brazos, el talle cimbreado peinaba su
ondeante cabello dorado, sus ojos azules miraban un
nido;
y en tanto que el peine subía y bajaba— esquife de
nácar—el sol le besaba los mórbidos hombros de mármol pulido.

Alfonso Moreno Mora
Nació en Cuenca, Ecuador el 9 de abril de 1890.
Perteneció a la generación de poetas cuencanos de inicios de siglo en la que Remigio Tamariz, Agustín Cuesta, Remigio Romero Cordero y Manuel María Palacios cultivaban el género madrigalista.
Moreno Mora por su parte, según algunos de sus biógrafos, no plegó a moda o vanguardia poética alguna pues se encontraba, en medio de la asincronía de los "ismos", ejerciendo su derecho a su singular percepción del tiempo. Sus obras y las de César Dávila Andrade, al decir de Efraín Jara Hidrovo, contienen el más significativo aporte de Cuenca a la poesía ecuatoriana.
Falleció el 1° de abril de 1940.
En 1951 se publicó una muy completa recopilación de sus poesías, efectuada por su hermano, también poeta, Manuel Moreno Mora.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Haroldo Conti - El último

Un buen día me hice un vago. Así como lo oyen. No sé cuándo empezó pero aquí me tienen, tumbado a un costado del camino esperando que pase un camión y me lleve a cualquier parte. Ustedes deben haber visto un tipo de esos desde la ventanilla de un ómnibus o del tren. Pues yo soy uno de esos exactamente y puedo asegurarles que me siento muy a gusto. Cualquiera de ustedes dirian que solamente al último de los hombres se le puede ocurrir tal cosa. Soy el último de los hombres. También eso. Lo que posiblemente a nadie se le pase por la cabeza es que alguien pueda ser feliz justamente siendo el último de los hombres. Ni siquiera a mí mismo se me hubiera ocurrido hace un tiempo, cuando, dentro de mis alcances, luchaba con todas mis fuerzas para estar entre los primeros. Pero no es eso lo que quiero decir, al menos por ahora.
Me preguntaba sencillamente cuándo empezó. Éste es un hábito que me queda de la otra vida, es decir, la vida de ustedes porque qué puede importarle a un verdadero vago cómo y cuándo empezó cualquier cosa. El día que se me quite esta costumbre habré alcanzado la perfección pero comprenderán ustedes que no puedo proponérmelo porque, ante todo, un vago no se propone nada, de manera que lo mejor es dejar así las cosas.
Mezclando un asunto y otro, lo mismo me pregunté el día que, del brazo de Margarita, mis manoseos en Parque Lezama, que entonces no tenía esas malditas luces de mercurio que le alumbran a uno hasta el pensamiento, me encontré frente a un cura. Tal vez la cosa empezó ahí. No quiero decir que me tomara desprevenido pero de cualquier forma con el tiempo pareció que había sido así. Entonces me estaba preguntando cómo y cuándo fue que empezó aquella vida de perro. No es que hubiese dejado de querer a Margarita.
Supongo que tampoco ella había dejado de quererme, a su manera. Pero justamente era esa podrida manera lo que me tenía desconcertado. Bastara que yo dijera blanco para que ella dijera negro. De saberlo un poco antes yo también habría dicho negro aunque estoy seguro de que eso tampoco habría servido para nada porque lo más probable es que entonces ella hubiese dicho blanco. Así era Margarita y no le guardo rencor.
Quiero que comprendan esto. No le guardo rencor a Margarita ni a toda esa puta vida, como se dice vulgarmente y para abreviar. En ese caso no sería un verdadero vago, si bien tampoco lo soy del todo, aunque por otro motivo, como queda dicho.
¿Me creerán ustedes si les digo que, a pesar de todo, conservo muy buenos recuerdos de aquel tiempo? Yo era feliz, también a mi manera, y si aquello terminó es porque no podía pasar otra cosa. Quiero decir que mis pies apuntaban en una dirección y los de ella en otra y la tristeza habría sido seguir juntos cuando cada uno tenía su camino por delante. En cuanto a ella, es posible que a estas horas esté maldiciendo al tipo aquel que se le cruzó un día en el camino, lo cual es muy propio de Margarita. Si dejara de hacerlo pues simplemente dejaría de ser Margarita. Eso es lo que trato de decir. Cada uno es una flecha lanzada en una dirección y no hay como dejarse llevar para acertar en el blanco, cualquiera sea.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Alejandro Filio - Cuentos compartidos

                       Escuchar: Cuentos compartidos
   
                         Durmió la tarde desnuda sobre la ventana,
afuera nadie, ni luces ni palomas blancas.
No juega el viento, no se platican las campanas.
Todo silencio si tú me faltas.
    
La lluvia llorará conmigo
y calle abajo de los portales, enemigos
salen al paso, me acosan antes que el olvido
sueños descalzos por el camino.
    
Todos tenemos un amor,
un tiempo para dar, un ciclo.
Estamos solos otra vez
o siempre como en el principio.
    
Dame tu mano, vuela conmigo,
seremos soledades y cuentos compartidos.
    
Durmió la tarde y entre su sueño dio contigo,
cuando llegaste la luna tuvo algún sentido.
No soy de nadie, dijiste para estar conmigo.
Si es por amarte todo lo olvido.


Alejandro Filio - México

viernes, 23 de septiembre de 2011

Jacques-Enguerrand Gourgue - Haití


Jacques-Enguerrand Gourgue

Nació en Puerto Príncipe, Haití, el 26 de octubre de 1930.
fue considerado el principal artista pictórico haitiano del siglo XX. Artista desde muy joven sus obras, que suelen reflejar escenas rurales y ceremonias de vudú, fueron expuestas en toda Europa y América.
Tras una infancia turbulenta y problemática, Gourgue accedió al Centre d'Art de Puerto Príncipe en 1947. Al año siguiente su cuadro The Magic Table fue expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde aún forma parte de su colección permanente. En 1949, con 18 años, ganó la medalla de oro de la exposición conmemorativa del bicentenario de la fundación de Puerto Príncipe.
Durante la década de los años 1950 y 1960 su estilo se vio muy influenciado por Pablo Picasso, en lo que se conoce como su "periodo español". En esa época se trasladó a Madrid, España, donde contrajo matrimonio con una española y tuvo una hija. Expuso su obra en toda Europa y norteamérica, cosechando importantes éxitos.
Tras su divorcio se trasladó a su ciudad de origen, donde pintó la mayor parte de su obra tardía, incluyendo un gran mural que decoró el pabellón de Haití en el Exposición Universal de Sevilla de 1992.
Volvió a casarse y tuvo dos hijos con su segunda esposa. Murió en 1996. La mayor parte de los cuadros de Gourgue muestran escenas rurales haitianas, en las que se combinan flores, montañas, árboles esqueléticos, campesinos y sus chozas y simbolismo del vudú, en un estilo personal y fácilmente distinguible, intermedio entre el surrealismo y el naif.
Su obra ha sido expuesta en las principales salas de Alemania, España, Estados Unidos, México y Francia, incluyendo la exposición del Festival des Arts Nègres de Dakar, donde obtuvo el primer premio. Varias de sus obras han sido subastadas en Christies y Sothebys de Nueva York.






jueves, 22 de septiembre de 2011

Pueblo Maya - Popol-Vuh / 3

Popol-Vuh - Libro Sagrado Maya (2a. Parte)
    
Capitulo II.
    
Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos.    
En seguida fue la venida de los mensajeros de Hun-Camé y Vucub-Camé.    
-Id, les dijeron, Ahpop Achih,(5) id a llamar a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. "Venid con nosotros", les diréis. "Dicen los Señores que vengáis." Que vengan aquí a jugar a la pelota con nosotros, para que con ellos se alegren nuestras caras, porque verdaderamente nos causan admiración. Así, pues, que vengan, dijeron los Señores. Y que traigan acá sus instrumentos de juego, sus anillos, sus guantes, y que traigan también sus pelotas de caucho, dijeron los Señores. "Venid pronto, les diréis", les fue dicho a los mensajeros.     
Y estos mensajeros eran buhos: Chabi-Tucur, Huracán-Tucur, Caquix-Tucur y Holom-Tucur,(6) Así se llamaban los mensajeros de Xibalbá.    
Chabi-Tucur era veloz como una flecha; Huracán-Tucur tenía solamente una pierna; Caquix-Tucur tenía la espalda roja, y Holom-Tucur solamente tenía cabeza, no tenía piernas, pero sí tenía alas.    
Los cuatro mensajeros tenían la dignidad de Ahpop-Achih. Saliendo de Xibalbá llegaron rápidamente, llevando su mensaje, al patio donde estaban jugando a la pelota Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, en el juego de pelota que se llamaba Nim Xob Carchah.(7) Los buhos mensajeros se dirigieron al juego de la pelota y presentaron su mensaje, precisamente en el orden en que se lo dieron Hun-Camé, Vucub-Camé, Ahalpuh, Ahalganá, Chamiabac, Chamiaholom, Xiquiripat, Cuchumaquic, Ahalmez, Ahaltocob, Xic y Patán, que así se llamaban los Señores que enviaban su recado por medio de los buhos.  


Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú


-¿De veras han hablado así los Señores Hun-Camé y Vucub-Camé? -Ciertamente han hablado así, y nosotros os tenemos que acompañar.    
-“Que traigan todos sus instrumentos para el juego”, han dicho los Señores.    
-Está bien, dijeron los jóvenes. Aguardadnos, sólo vamos a despedimos de nuestra madre.    
Y habiéndose dirigido hacia su casa, le dijeron a su madre, pues su padre ya era muerto: -Nos vamos, madre nuestra, pero en vano será nuestra ida. Los mensajeros del Señor han venido a llevarnos. “Que vengan” han dicho, según manifiestan los enviados.    
-Aquí se quedará en prenda nuestra pelota, agregaron. En seguida la fueron a colgar en el hueco que hacía el techo de la casa. Luego dijeron: -Ya volveremos a jugar. Y dirigiéndose a Hunbatz y Hunchouén les dijeron:
    -Vosotros ocupaos de tocar la flauta y de cantar, de pintar, de esculpir; calentad nuestra casa y calentad el corazón de vuestra abuela.    
Cuando se despidieron de su madre, se enterneció Ixmucané y echó a llorar. -No os aflijáis, nosotros nos vamos, pero todavía no hemos muerto, dijeron al partir Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú.    
En seguida se fueron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú y los mensajeros los llevaban por el camino. Así fueron bajando por el camino de Xibalbá, por unas escaleras muy inclinadas. Fueron bajando hasta que llegaron a la orilla de un río que corría rápidamente entre los barrancos llamados Un zivan cul y Cuzivan,(8) y pasaron por ellos. Luego pasaron por el río que corre entre jícaros espinosos. Los jícaros eran innumerables, pero ellos pasaron sin lastimarse.       

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Katia Cardenal - Razones

                  Escuchar: Razones
       
                           Esta noche me encuentro
                           como cuando el silencio
no me deja dormir
como lluvia en las hojas
resbalando al encuentro
de la hierba feliz.
    
Si la luna se enciende amor
y se prende en tus labios hoy
la esperanza de amar esta vez
puede anclar en mi piel.
    
Si me quieres solo mirame así
si me quieres no me digas porque,
porque no hay razones para amar
Y es mas fácil callar y besar
que entender el porque
porque.
    
Cuando encuentro a la noche
reflejada en tus ojos
no me puedes mentir.
Aunque quieran tus manos
derramarse en mis sueños
ya no hay luz para mi.
   
Las palabras que guardan dolor
no son buenas para el corazón
la ilusión de perderme en tu ser
se apagó con tu voz
    
Si me quieres solo mirame así
si me quieres no me digas porque,
porque no hay razones para amar
Y es mas fácil callar y besar
que entender el porque
    
Porque hay amores que esconder
y no es fácil callar y olvidar
o entender el porque
porque no puede ser
porque.


Katia Cardenal - (Nicaragua)

martes, 20 de septiembre de 2011

Rubem Alves - Brasil

    
                La envidia no mata,
                sólo destruye la felicidad...
    
Examiné cuidadosamente las cuevas de mi memoria donde guardo mis recuerdos de infancia. No encontré ningún recuerdo infeliz. Encontré recuerdos de dolor, comenzando por el nombre de la ciudad donde nací, que en aquel tiempo se llamaba "Dolores de la Buena Esperanza". Parece que los habitantes tenían vergüenza de que los llamaran "dolientes" y trataron de librarse del dolor, dejando sólo "buena esperanza", olvidándose de que, a veces, la esperanza sólo se realiza a través del dolor, como es el caso del parto. Mi lista de dolores incluía dolores de dientes, dolor de quemaduras, dolor de caídas, de heridas, de barriga. Pero el dolor y la infelicidad son cosas diferentes. Hay dolores que son felices.
¿Las razones de mi felicidad? Parodiando a Drummond escribo: "Las Sin-Razones de la Felicidad". Razones para ser feliz no tenía. Mi papá había perdido todo. Vivíamos en una vieja hacienda que un cuñado le prestó. No tenía luz eléctrica: de noche encendíamos las lamparitas de queroseno con su llama roja, su mecha negra, y su olor inconfundible. No había agua en la casa: mi madre iba a buscarla a la mina con un bote de aceite vacío. No había regadera: nos bañábamos con una cubeta de agua que calentábamos en un fogón de leña. El techo no tenía cielo: de noche veíamos a los ratones corriendo en los vacíos de las tejas. Tampoco teníamos baño: lo que había era la clásica "casita" afuera. Yo no tenía juguetes. No recuerdo ni siquiera uno. Y, a pesar de todo, no puede encontrar ningún recuerdo infeliz. Era un niño libre por los campos, en medio de las vacas, caballos, pájaros y arroyos.
Mejoramos de vida. Nos cambiamos de ciudad. La casa me pareció un palacio. Creo que alguien había arrojado un ladrillo dentro del excusado, y había dejado un enorme agujero en la losa. Hoy compraríamos luego otro nuevo. Para ese entonces mi papá no tenía dinero. Tuvo que buscar una solución inteligente compatible con la pobreza: coló una loza de cemento sobre el agujero. Por cinco años fue ese nuestro excusado, cuya tapa fue hecha de aglomerado de aserrín. Era, por tanto, cuadrada, en contraste con nuestra anatomía básica curva. La tapa de aglomerado dejaba siempre sus marcas en nuestro trasero. Cuando llovía era necesario usar todas las cazuelas, vasijas y jarras para atrapar el agua que caía por las goteras - tantas que no era posible controlar. El sótano era lleno de enormes y venenosos alacranes. A mi madre le picó uno de ellos. Cuando las hormigas se ponían a marchar los alacranes se ponían a correr, saliendo del sótano e invadían la casa. Hubo un día en que matamos once. Jamás escuché alguna queja de ninguno de nosotros. Aquella era nuestra casa. Muchas felicidades moraban dentro de ella. Ya podíamos darnos el lujo de una mesa de verdad, con cuatro pies sólidos. En la ciudad donde habíamos vivido antes la mesa era una puerta apoyada sobre un cajón: un sube-y-baja peligroso. Si alguien se apoyaba de un lado corría el riesgo de recibir una avalancha de frijoles en la cabeza. Aprendimos buenas maneras: ninguno apoyaba el codo sobre la mesa.
Yo no sabía que éramos pobres. En medio de aquella pobreza éramos ricos. Mi papá compró un automóvil, un Plymouth de manivela. Compró también un radio, motivo de orgullo y felicidad: podíamos oír novelas y música como en México a Pedro Infante, Javier Solís, Chucho el Roto, etc.
Juguetes que me compraron, creo que tuve cinco: una pelota, un camioncito de madera, un barquito de velas, un piano, una bolsa de canicas. Nosotros hacíamos los juguetes: papalotes, carritos, resorteras. Hacerlos era jugar. Yo continuaba siendo un niño libre y feliz.
Luego mi papá mejoró de vida nuevamente. Nos cambiamos a Río de Janeiro. Fue cuando conocí la infelicidad. Mi papá, con la mejor de las intenciones, me inscribió en el Colegio Andrews, donde estudiaban los hijos de los embajadores extranjeros, de los médicos más famosos, las niñas más bonitas y consentidas de la ciudad. Fue inevitable: me comparé con ellos. La comparación en sí es una operación lógica indolora: B es menor que A. Pero cuando la comparación se hace entre personas, la B, parte menor, que tanto puede ser María como Juan, siente un profundo dolor. Ese dolor tiene el nombre de envidia. Me comparé y me descubrí pobre. Nada me quitaron. Continué teniendo las cosas que me habían hecho feliz. Sólo que, después de la comparación, se volvieron feas, maltratadas, motivo de tristeza y vergüenza. La envidia siempre hace eso: destruye las cosas buenas que tenemos. Me sentí pobre, feo, ridículo, humillado. Jamás invité a venir a mi casa a ningún compañero. No quería que vieran mi pobreza. Alberto Camus relata una experiencia parecida. Dice que su infelicidad comenzó cuando entró a la Preparatoria. Fue cuando él se comparó a los demás.
    
"La envidia" (Severo Amador - México)
Dicen que el pecado original fue el sexo. Yo digo que el pecado original fue la envidia. Ella fue la que hizo que Adán y Eva perdieran el Paraíso. Paraíso es lugar de delicias: ahí había todo para que cualquier ser humano fuera feliz. Ahí también estaba la serpiente, especialista en la envidia. Se rió de la felicidad de ellos. "- Ustedes piensan que son felices... Es que aún no han visto el mundo de los dioses, es mucho más bonito. ¿Lo quieren ver? Es fácil. Sólo coman este fruto mágico..." Y la malvada les dio a comer el fruto de la envidia. No les mintió. Ellos vieron realmente un mundo mucho más bonito - y en ese momento los frutos de los árboles del Paraíso se pudrieron, las hojas de los árboles cayeron, las plantas se marchitaron, las fuentes se secaron, y ellos se sentían feos: comenzaron a esconderse uno del otro.
Eso no ocurrió nunca. Eso sucede todos los días.
Mi casa es linda; yo la amo. Pero basta que yo visite a otra más rica, y la envidia aparece. Regreso y veo mi casa fea, pequeña, maltratada: ya no es posible amarla. Quiero otra. Eso está relatado en una antigua historia, "El pescador y su mujer" - cuya lectura aconsejo. La escuché una vez, y nunca se me olvidó.
Esto que es verdad para la casa, también es verdad para la esposa, el marido, el trabajo, los hijos: la envidia los mete en un proceso de descomposición. Ya no es posible amarlos como antes.
La envidia no mata, sólo destruye la felicidad. El envidioso es incapaz de ver con alegría las cosas buenas que posee. Sus ojos son malos. Basta que una cosa buena que se tiene, sea tocada por ellos, para que se pudra.
Para esa enfermedad sólo hay dos remedios: uno dulce y uno amargo.
El remedio dulce: usar el colirio de la gratitud para curar el mal de ojo. Ver las cosas buenas que se tienen y decir: "Qué bueno que están aquí. Estoy agradecido, agradecida a los dioses, porque ustedes me fueron dados." Entonces la casa, el marido, la mujer, los hijos, y todo lo demás que se tiene, vuelven de nuevo a su vida y a su belleza.
Los que no hacen uso del remedio dulce, tarde o temprano se les aplicará el remedio amargo: cuando la desgracia toca a la puerta y se quiebra la taza de cristal, y se rompe el cuchillo de plata; lo que era recto queda torcido y lo que estaba vivo de repente muere. Cuando el dolor es mucho, las lágrimas no dejan que los ojos vean lo que tienen los demás. Y la envidia, de esta manera, muere. Pero entonces ya es demasiado tarde.
     
Tradujo Jesús Ramírez Funes

Rubem Alves








Fuente: vinculando.org

lunes, 19 de septiembre de 2011

Franz Tamayo - Bolivia

El Último Huayño

Guarda la tierra larvas
y el aire giros.
Pasan leves suspiros
y sombras parvas.
Así al destino
canto el último huayño
el cierzo andino!
Las khantutas

Regia flor escarlata
del Ande innata,
su tinte en que el sol brinca
consagra al Inca.
Toda doncella
de fiera sangre India
renace en ella!


Franz Tamayo
Nació en la ciudad de La Paz, Bolivia, el 28 de febrero de 1879 
Durante su niñez y juventud pasó varias temporadas en Francia y en el Reino Unido. Se graduó como abogado en la universidad de San Andrés y tuvo simpatías liberales durante sus primeros años de actividad política. Fundó y dirigió el Partido Radical hasta que la formación se fusionó con los conservadores en la década de 1920.
Su actividad política no le impidió desarrollar su faceta poética y periodística. Dirigió el periódico El Hombre Libre y fue fundador de El Fígaro. Por su obra poética se le considera el máximo representante del modernismo en su país. De ella destacan las Odas (1898), los Proverbios sobre el arte, la vida y la ciencia (1905), Nuevos proverbios (1922), Losnuevos rubayat (1927), Scherzos (1932) y Epigramas griegos (1945).
Es también autor de las tragedias líricas La Prometeida (1917) y Scopas (1939) y de notables ensayos socioculturales: La creación de la pedagogía nacional (1910), uno de sus libros más difundidos, Crítica del duelo (1911) y Horacio y el arte lírico (1915).
Falleció en su ciudad natal el 29 de julio de 1956. 

La Víbora Invisible
Romance aymara


Qué sabor tiene el perfume
que exhala tu oscura tez
Como una flor se consume
mi beso en tu oscura tez.
Qué? tibio imán invencible
envuelve tu oscura tez?


Una víbora invisible
virtió su magia en tu fez!


Desmayan en pleno vuelo
Las aves si oyen tu voz.
Dulce envenenado anhelo,
la muerte fluye en tu voz.
Qué caricia aborrecible
rompe en cristales tu voz?
Una víbora invisible
baila enloquecida en ti!


Amor tu cadera enarca
y vierte tu fiebre en ti!
Como en mecedora barca
mi afán apareja en tí!


Qué sortilegio terrible
Sacude tu cuerpo asi?


Una víbora invisible
baila enloquecida en tí!















El scherzo matinal


3.
Nadie ha visto el milagro
Del primer día,
Cuando en el sutil agro
Amanecia!
Ojos huraños!
Esta aurora es la misma
que hace mil años!
5.
Llora perlas la vida
Cuando amanece,
Y en perlas guarnecida
Se desvanece!
Sólo es tesoro
El mar tumbante y púrpura
De eterno lloro!
11.
Velo de bruma rosa
Que el viento lleva
Descubre en cada cosa
Un alma nueva!
Y el oro leve
Del oriente encendido
La vida llueve!
10.
Al tiempo en que Las cosas
su luz reciben
o lóbregas o hermosas,
se dice: viven
porque encendidas
Las larvas de la muerte
son hechas vida!
51.
De verla el mar se comba
Como un camello
Y un himno en coda tromba
Da su resuello.
El monto hirsuto
Templa su horror y trémulo
Dora su luto.
55.
Cada pupila sella,
Espejo breve,
La eterna faz que en ella
Entra y se mueve.
Toda la esfera
En leve cerco vívido
Gira e impera!
  
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